Novias

Maday

Casarse en tiempos de pandemia no es nada fácil pero si algo tenemos claro en este atelier es que nada ni nadie puede con la ilusión de nuestras novias. Ese fue el caso de Maday, una de nuestras últimas novias afectadas por la Covid-19 que tuvo que trasladar la fecha de su boda para adaptarse a los tiempos. Finalmente, Maday y Enrique se casaron el pasado mes de septiembre en una preciosa playa de Sancti Petri (Cádiz). Un entorno privilegiado de arena blanca en el que el vestido de la novia empastaba plásticamente casi de manera perfecta con las tonalidades, la esencia, la luz y el entorno.

Un cúmulo de casualidades hizo que los caminos de Maday y Enrique se encontraran. Su historia de amor se gestó en el Hospital Clínico de Madrid. Él, cirujano cardíaco y ella, futura cirujana en formación. Un gaditano y una madrileña. Su amor se desarrolló entre guardias y quirófanos. En una fiesta de Navidad del hospital, Enrique se sinceró y Maday le besó. En ese momento comenzaron a vivir su historia de amor en común y pronto se dieron cuenta de que no podían vivir el uno sin el otro. Enrique finalmente hincó rodilla y otras Navidades fueron claves en la vida de esta pareja. Tras un maravilloso atardecer en la playa de Sancti Petri, la pareja decidió que ese sería el sitio de su boda.

Maday y Enrique eligieron como fecha el 20 de junio de 2020 a las 19:30 para compartir el atardecer más bonito del mundo junto con sus seres queridos. Sin embargo, el destino decidió que una pandemia mundial trastocara todos sus planes. Los novios decidieron finalmente aplazar la boda y celebrarla al final del verano, el 12 de septiembre de 2020. La pareja adaptó toda la celebración a las medidas y restricciones vigentes en aquel momento, mientras tanto, la ilusión se mantenía más viva que nunca y las ganas de celebrar ese momento con sus seres queridos crecía de manera exponencial.

Maday y Enrique se casaron sobre la arena, en una ceremonia íntima y llena de encanto. Brindaron, bailaron y disfrutaron junto a sus seres queridos, poniendo el broche de oro a un 2020 nada fácil pero que seguro recordarán para siempre.

El vestido de novia de Maday

Fue la madre de Maday la que se puso en contacto conmigo, me llamó y vinieron al atelier. Recuerdo con especial cariño sus caras de asombro y su tímido pero ilusionante «wow» cuando se sentaron y vieron la colección Calma. Maday se probó el vestido único Eugénie, un diseño que parecía hecho para ella. El lugar de celebración, la playa de Sancti Petri, fue uno de los hechos relevantes que ayudaron en la decisión final. El vestido Eugénie nos parecía perfecto para el lugar.

El vestido Eugénie está confeccionado con una antigua cubrecama y unas cortinas procedentes de Francia. Lo recuperamos al 100% en el atelier hasta conseguir un maravilloso tono mantequilla que lo hace único. El diseño es un tul de algodón con encaje de Battenburg de algodón. La pechera está tratada con un antiguo fichu, un pañuelito de algodón o seda muy fino que se popularizó a mediados del siglo XIX y que utilizaban las mujeres para cubrir el escote. Los escotes van en pico y la falda tiene una silueta de finales de los años XX, inspirada en los antiguos polisones y en el juego de volúmenes típicos de la época. Una auténtica joya única que ahora pertenece a Maday y forma parte de su bonita historia de amor.

Adaptamos este diseño único a la silueta de Maday y le hicimos los cambios necesarios para que pudiera sorprender con un baile que tenía preparado. Después del banquete, se quitó el sobrevestido y se quedó con una base Esencia en tono champagne, 100% adaptada y personalizada. Además del look de la ceremonia, le proporcionamos un diseño vintage para el día de antes. Maday escogió un camisón vintage de los años 30 como vestido pre-boda. Tres looks impecables con los que Maday se sintió cómoda, guapa, radiante y muy feliz.

Créditos:

Fotógrafo: Jesús Hernández
Vestidos: Laura Escribano Atelier
Muah: José Carlos Lora de Oui Novias
Flores: Floristería Artemisa
Calzado: Lupe Ramos

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Comentarios (1)

  1. No has podido definir mejor con tus palabras toda la historia de Maday y Enrique. Estaba preciosa, era su vestido, como dice su padre, es diferente a lo que estamos acostumbrados.
    Enhorabuena